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No les llamemos líderes. No lo son.


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Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. 

El Martillo fue nombrado Director de Debates, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar: La causa, ¡hacía demasiado ruido! Y se pasaba el tiempo golpeando. El Martillo aceptó la culpa, pero pidió que también fuera expulsado El Tornillo, al que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. 

Ante el ataque El Tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión del Papel de Lija. Hizo ver que era muy áspera en el trato y siempre tenía fricciones con los demás.

La Lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado El Metro que siempre estaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

El Metro estuvo de acuerdo, pero también pidió la dimisión del serrucho, pues todo lo rompía con sus sierras…

En ese momento entró el carpintero, se colocó el delantal y empezó su trabajo. Utilizó El Martillo, El Papel de Lija, El Metro,  el Tornillo y el Serrucho. Finalmente, la tosca madera inicial se transformó en un estupendo mueble. 

Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó su deliberación, fue entonces cuando tomó la palabra el Serrucho y dijo:
Señores ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos.
… … … … …

Estamos rodeados de un “liderazgo ineficaz”.

Al buscar entre los líderes políticos, siendo críticos no nos equivocamos mucho al decir que su liderazgo se reduce a tratar de conseguir que los electores y  seguidores ejerzan la elección por ellos en las urnas. Solo basta con mirar las estadísticas de las valoraciones de los políticos.

En el mundo de los ejecutivos de empresa, se banaliza la función de liderazgo ya que  su trabajo, después de todo, es la gestión de recursos  y aunque los empleados pueden elegir libremente a unirse o abandonar una empresa, su situación entre los dos eventos les permite pocas opciones sobre a quién seguir.

Cuando buscamos en el mundo de los hombres de empresa y grandes empresarios, encontramos nombres de reconocidos líderes. (Seguro que reconoces a Bill Gates de Microsoft, o Steve Jobs de Apple  y alguno más próximo como Amancio Ortega de Zara o Juan Roig de Mercadona).

El universo empresarial ha entrado en una dinámica en que las empresas se reorganizan para la eficiencia, donde los libros y programas de desarrollo de liderazgo crecen en popularidad y los  equipos de alta dirección se conocen como los equipos de liderazgo de alto nivel. Los Gurús de liderazgo son codiciados oradores en conferencias: "La enseñanza de cómo liderar” está de moda y la industria del liderazgo está en marcha de tal forma que se produce una proliferación de “etiquetas líder” y un vacío de la comprensión de lo que realmente significa “ser un líder”.

Se ha creado una espiral en la que llamamos “líder” cada vez a más gente, incluso personas que se  autoasignan el título y la categoría de líder, consiguiendo decepcionarnos enormemente cuando en la cruda realidad no consiguen proporcionar ni la más pequeña dosis de liderazgo.

Vamos a dejar de llamarlos líderes  hasta que demuestren que realmente merecen la denominación.

Gestión y liderazgo son  habilidades complementarias, los grandes líderes deben saber cómo mínimo algo acerca de cómo  gestionar y los grandes gestores deben saber cómo mínimo algo acerca de cómo liderar. Algo que parece tan sencillo de entender, resulta más difícil de lo que parece a la hora de pasarlo al lenguaje cotidiano o al lenguaje escrito.

• El liderazgo tiene más que ver con él porque y como suceden las cosas que con el hecho de que sucedan. Las personas que gestionan las organizaciones y cumplen sus objetivos son buenos, tal vez excelentes gestores. Solo cuando profundizas para averiguar el nivel de compromiso de las personas con el objetivo y la misión de la organización es cuando se descubre lo buen o mal líder que es el gestor.

• El liderazgo se basa en el comportamiento y es independiente de la función o rango. Sólo por tener una oficina de lujo o un título que suena importante, no se posee de forma automática de la capacidad de liderar. He conocido y trabajado con Directores Generales que se apoyaban en la jerarquía del puesto pero no aguantaban ni un solo asalto en el ring del liderazgo de su equipo. Estoy seguro que tú también.

• La categoría de  "líder" es un atributo que se gana, no viene dado. Y recurro aquí a la definición más corta de liderazgo: “La gente te sigue”. No importa cómo te llames a ti mismo, no estas liderando si nadie te está siguiendo. Los seguidores son los que tienen el poder para ungir a un líder.
Líder es una acepción fácil de utilizar, es un adjetivo fácil de asignar a alguien, no nos dejemos llevar por la comodidad, seamos serios:
“Vamos a dejar de llamar líderes a las personas que no lo son” 


Podemos llamarlos ejecutivos, funcionarios de alto rango o altos directivos. Estos apodos salvarán sus egos y darán reconocimiento a sus cargos y los puestos que desempeñan.
Vamos a reservarnos la designación significativa del líder para dársela a aquellos que elegimos seguir, incluso a aquellos que decidimos seguir incondicionalmente.
Tal vez entonces, muchos de los que aspiran a ser líderes trabajarán más duro para ganarse el título…

Reflexión
Los líderes no surgen de la nada. Deben ser desarrollados: educados de tal manera que adquieran las cualidades del liderazgo.
Warren Bennis.  Escritor estadounidense asesor de  cuatro presidentes.
La frase
Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores; eres un líder.
 Jack Welch.   Empresario y escritor estadounidense fue director general de General Electric Company.

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La Mirada Crítica de Benicio Orozco”



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